Primeras impresiones El cielo es real, la vida continúa - María Esther Leal
Es un libro peculiar que, quizás, solamente recomendaría leer a un público muy concreto, a personas que están vinculadas con el mundo espiritual y sus secretos.
Ciertamente, puede que mi visión escéptica y científica de la realidad no me permita creer tan a fondo en este tipo de cosas, por lo que me disculpo de antemano si mi opinión se encuentra sesgada.
La narración de la autora no es mala, tiene una pluma agradable y cercana que intenta transmitir comodidad durante la lectura; sin embargo, siento que repite o hace hincapié demasiadas veces en ciertos conceptos, como si ella misma tuviese que estar repitiéndolos constantemente para creérselo (ej: en muchas ocasiones repite que ella es una humilde canalizadora, que es un don que la sorprendió y que hace muy feliz a las personas que les ofrece sus servicios). Siento que, a veces, si tienes que remarcar tanto un hecho, es porque tú mismx no confías en él y debes macharcalo para entenderlo y creer en ti.
Además de esto, mi perspectiva médica se sintió ofendida al leer comentarios como que la hipertensión arterial puede ser tratada con cristaloterapia. Creo que mencionar, aunque sea de pasada (porque el libro no se centra en ello) este tipo de métodos alternativos puede ser muy peligroso porque instaura creencias erróneas en los pacientes y enfría la relación con su profesional sanitario.
Por otro lado, me cuesta creer las experiencias que narran porque están excesivamente vinculadas a la religión y, en particular, al catolicismo. El planteamiento que presenta la autora del más allá está demasiado tintada por el cristianismo; es como un mensaje indirecto y sutil de que esta es la única religión válida, pues no se da cabida (al menos de momento en lo que llevo leído) a otro tipo de cultura (ej: el propio rito de inicio de la canalización empieza con una oración, la que menciona al padre, al hijo y al espíritu santo).
Por otra parte, la forma en cómo se explican las anécdotas es siempre igual, no hay ninguna que sea diferente o diste de las anteriores (todos los pacientes quedan convencidos y contentos y creen firmemente que la persona que se manifiesta es el familiar con el que han acudido a conversar). Además, la jerarquía tan rígida que se expone (ej: los guías espirituales les dan un tiempo limitado para hablar con sus familias y les regañan si se exceden durante la charla) suena, a mi parecer, demasiado conveniente, como si fuese una escaleta de un libro bien diseñado.
Dicho esto, nos veremos en la reseña.
Kisses,
@mcccace

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