Es un libro sensible y sentido, escrito desde el amor que se tiene a los animales. La pluma es fácil de seguir, la narración es cercana y los hechos cotidianos; creo que el libro hace una labor importante y reivindicativa en relación a las razas de perros y su supuesto potencial peligroso.
Pese a que es una bonita historia, que me imagino que también ha ayudado a sanar a la autora aunque no ha debido de ser nada fácil, hay momentos en los que me cuesta conectar con lo narrado porque, al contrario que me pasó con El viaje de Benito de Alejandro Arroyo, siento que no llego a tener, en el texto, la profundidad y el placer de conocer verdaderamente a Rage. En el otro libro citado, el foco estaba puesto en Benito, él era el protagonista que vivía todas esas aventuras mágicas, y de esa forma, llegabas a percibir los rasgos de su personalidad con claridad. En esta novela, siento que el foco está más encarado al duelo y a los sentimientos de la autora (cosas que también merece escucha y que al lector, sobre todo unx que no haya tenido la oportunidad de vincularse así con un animal, le aporta muchas cosas) y eso hace que la lectura sea diferente de lo que me había imaginado (quizás porque por la portada pensé que iba a estar más encarado a algo más fantasioso que a vivencias reales, culpa mía totalmente).
Con esto no quiero decir que no me guste, sencillamente es otro tipo de narrativa, enfocada de otra forma pero que no quiere decir que esté mal o no la recomiende.
Nos vemos en la reseña.
Kisses,
@mcccace



