Doppelgänger

Doppelgänger. Masc. Sustantivo. Del alemán doppel, que significa «doble» y gänger: «andante».
1.El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al «gemelo malvado».
2.Ver el propio Doppelgänger es un augurio de muerte. Un Doppelgänger visto por amigos o parientes de una persona puede a veces traer mala suerte, ser un mal augurio o una indicación de una enfermedad o un problema de salud inminente.

Aún tenía los ojos cerrados pero ya podía sentir como me asfixiaba, encerrada. Cuando los abro veo el mismo paisaje de siempre: las paredes, mantas, unos pocos muebles y todo lo que contiene teñido de blanco sobrio. Tengo que hacer un esfuerzo para levantarme de la cama pues tengo las manos y brazos atados con la camisa de fuerza; esta me oprime los pulmones. Siento como me observan; sonidos de las camaras, el tic-tac del reloj. Pongo los pies en el frío suelo.
-Voy a entrar, Alicia.
Ya esta aquí otra vez. Una gran ira me invade. ¿Cuándo me van a dejar salir de aquí? Hoy es el día, llevo mucho tiempo planeando esto.
-Adelante -digo con una voz melosa y tranquila.-
Click. La puerta se abre con cautela, saben que soy peligrosa, me temen.
AHORA. Cojo impulso y me levanto bruscamente de la cama. Me abalanzo hacia la puerta y la enfermera. Me da tiempo de advertir su cara de espanto, al ver que tiro la puerta abajo. Se aparta y yo caigo contra el suelo. Me golpeo fuertemente la cabeza. Bueno, ya no puedo empeorar. La visión se me nubla. Veo como marcha corriendo a buscar ayuda. Todo se oscurece durante un instante...
Abro los ojos repentinamente. Estoy en el suelo de mi habitación, me he caído de la cama. Estoy empapada de un sudor frío. La misma pesadilla. Una y otra vez. Me duele la cabeza de haberme chocado contra el suelo. Abajo mi padre prepara el desayuno. Escucho la televisión. Me visto con el uniforme del colegio y me pongo los zapatos. Me miro en el espejo, tengo ojeras prominentes y la cara más pálida y... ¿sonrío? Parpadeo rápidamente, debo de estar muy cansada.
-Alícia! Ya está el desayuno!
-Voy!
Bajo las escaleras con cautela, hoy me siento un poco mareada, mi visión se distorsiona por un momento, habrá sido de la caída.
-Buenos días.
-Hola papá, si no te importa me llevo el desayuno, si no llegare tarde.
-Hmm -asiente, sin apartar la vista del televisor.
Cojo la mochila y cierro la puerta al salir.
En 10 minutos ya estoy en la escuela,
y entro a clase, esta casi vacía así que cojo el pupitre mas alejado de la entrada. No me siento muy bien... Miro en hacia la ventana, en el reflejo, mi pelo esta muy largo y desaliñado. Meneo la cabeza. Tengo el aspecto de siempre. Puede que necesite descansar más.
-Vamos a empezar la clase!
Saco mi libreta para aparentar que estoy atenta, realmente no presto atención a las explicaciones. Con los minutos, se me van cerrando los ojos. Apenas veo el aula, de esos colores tan vivaces. En cambio, veo un suelo sobrio y frío...

Recupero la visión. Me retumba la cabeza por el golpe y durante un instante tengo un momento de incertidumbre. Debo escaparMe levanto pesadamente del suelo, miro a mi alrededor pero aún no han venido a por mi. Algunos pacientes me miran extrañada, otros miran pacíficamente por la ventana sin prestarme demasiada atención. La ventana. Retrocedo un poco.
-Ahí está!
Echo a correr hacia el ventanal y lo atravieso. Lluvia de cristales. Caigo fuera. Libertad. Huyo de mi prisión. Hay más edificios, pero yo solo necesito encontrar un espejo. Me dirijo a los baños, no tengo mucho tiempo. Entro y cierro la puerta  e intento atrancarla con algún mueble. Allí esta. La superficie reluce. Me veo en el otro lado. Tengo algunos cortes pero ni siquiera los noto. Aunque, ahora que lo pienso...
Escuece.
Una punzada de dolor me invade. Me incorporo rápidamente en la silla.
-A-Alicia...
Todos en la clase me están observando. Me miro en el reflejo de la ventana y ahogo un grito de terror.
-¿Que me ha pasado?
Tengo muchos rasguños por todas partes, me duelen. Levanto la vista.
-¿Porque no dicen nada?¿Que ha sucedido?
Me levanto con resignación y salgo de la aula, llorando. Voy al baño, cierro la puerta y me siento apoyada en ella. Mucha sangre. Me siento mareada...
Ella también está al otro lado. Mírate. 
Levanto la cabeza.Una voz sosiega.Alguien me ha hablado. 
-¿Hay alguien ahí?
Míra el espejo.
Las luces del baño parpadean, algunos grifos de la pica se abren a presión. Me levanto apresuradamente para cerrarlos. Estoy asustada, pero confusa, no puedo pensar con claridad.
Aporrean la puerta.
-Alicia sal de ahí! 
¡Date prisa!¡Ayúdame!
La voz empieza a perder la paciencia. Yo miro desesperadamente hacia los lados
-¿Quién eres? ¿Dónde estás? 
Levanto la vista. El espejo esta repleto de gotas de agua. Al otro lado me veo reflejada. Mi visión se distorsiona de nuevo.Tengo un aspecto cansado. Paso la mano por la superficie lisa para quitar las gotas, a la vez mancho el espejo con algo de sangre. Donde esta situada mi mano aparece otra que me sostiene con fuerza. Abro la boca dispuesta a gritar de terror pero otra me tapa la boca a la vez.Mi reflejo muestra una sonrisa macabra, ojos rojos con ojeras y pelo alocado. La misma chica que esta mañana.Me retuerzo con fuerza y tiro hacia fuera pero no logro deshacerme de su mano.
-Yo soy tú.

Me peino, Limpio un poco mis heridas y abro la puerta de la clase.
Toc-toc.
-¿Puedo pasar?
La profesora me mira extrañada.
-Estas bien, Alicia?
-Si, ya me encuentro mejor. -muestro una sonrisa.
-Adelante entonces.
Cierro la puerta detrás mia y me siento en mi pupitre.
-Seguimos con la clase, alumnos.
Vuelvo a mirar al ventanal.¡Déjame salir!Saludo y sonrío hacia el otro lado.

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